Masajes eróticos: el masaje tántrico

  

Un tipo de masaje erótico que está tomando fuerza en España pero que hasta hace poco tiempo no era muy conocido, es el masaje tántrico. Este tipo de masajes provienen de la filosofía oriental, ya que por su religión y cultura se da mucha importancia a la conexión entre mente y cuerpo para lograr la relajación, el bienestar y el placer.

Masaje erótico tántrico: ambiente íntimo.
El masaje tántrico busca desactivar, relajar y abrir la mente para prepararla adecuadamente para un placer físico, de modo que las sensaciones tomen fuerza sobre los pensamientos o las preocupaciones que pueden mantener el cuerpo bloqueado. Se busca despertar la energía interior para dar paso a la sensualidad y a sensaciones que normalmente no se tienen por miedo a perder el control sobre nosotros mismos. Esta liberación produce un bienestar total y puede provocar intensos orgasmos incluso sin necesidad de relación sexual completa.

Para este tipo de masajes se pueden usar diferentes técnicas:

  • Amasamiento: se utiliza sobre todo en zonas con músculos que tienden a cargarse, como caderas, nalgas, muslos y espalda. Se cogen “pellizcos” de piel y se enrollan para poder amasarla entre los dedos haciendo un efecto de rodillo con movimientos ascendentes. Debe ser lento y gradual.
  • Ondulación: se hacen movimientos circulares con los puños cerrados para estimular la circulación y la sensibilidad de zonas como pies, manos, pecho o los hombros.
  • Ventosa: es una técnica un poco más fuerte que ejerce pequeños golpes suaves alternando las manos, como si me cogiesen pedacitos del cuerpo del otro y se soltasen rápido. Es estimulante y conviene hacerlo con aceites esenciales que ayudaran a relajar los sentidos.
  • Golpeteo: es la última parte del masaje, en la que se dan pequeños golpes con energía sobre las zonas más cargadas de la persona. Se realiza dando suaves pero enérgicos golpes con el anverso y reverso del puño, dejando a la persona totalmente relajada para poder pasar a otro tipo de actividad.

El masaje tántrico para hombres comienza con una estimulación mediante las técnicas anteriores por todo el cuerpo evitando la zona de los genitales o Lingam, a la que después de haber terminado con el resto se dedicará especial atención. El Lingam se masajeará con diferentes técnicas como hacer círculos o estimulación mediante caricias, tratando de evitar la eyaculación. Habrá especial atención a los testículos, el ano y sobre todo al perineo (zona entre ambos) que se presionará levente para aumentar la intensidad del orgasmo.

El masaje tántrico para mujeres puede llevar un poco más de tiempo y también comienza con una relajación total del cuerpo y un masaje completo por todo el cuerpo. Una vez finalizado, se pasará a la zona genital, denominada Yoni. Lo ideal es usar un aceite o lubricante adecuado para esa zona que no irrite ni produzca molestias. Se comienza ejerciendo una suave presión sobre el pubis y la zona externa de la vulva, para después adentrarse más en la anatomía femenina y estimular los labios menores y el clítoris. Es importante tener en cuenta que para llegar a este punto álgido del masaje tántrico, donde el erotismo alcanza su máximo esplendor, que la mujer debe estar relajada y desinhibida, así que habrá que tomar un tiempo adecuado para ella. Si consigue estar totalmente relajada y abierta al placer puede alcanzar orgasmos de gran intensidad.

Los masajes tántricos en pareja refuerzan los lazos de unión y estimulan la vida sexual, por lo que son altamente beneficiosos. Sin embargo, no son exclusivamente una práctica para realizar dentro del contexto de una pareja, ya que hay muchos centros donde se realizan de manera profesional y cuidada, teniendo como objetivo la relajación de cuerpo y mente, el bienestar y el placer de la persona.

  

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