Masajes eróticos. Tómatelos con calma

  

Todo el mundo de alguna manera hemos disfrutado alguna vez de un buen masaje. Los masajes tienen efectos positivos sobre todo el cuerpo, relajan los músculos y activan la circulación sanguínea, oxigenando los tejidos y órganos, por lo que nuestro estado físico y anímico mejora considerablemente después de recibir unas friegas y caricias.

Además de los efectos relajantes o terapéuticos de sobra conocidos, los masajes pueden ser un complemento perfecto para el sexo.
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Entre otros juegos o preparativos previos, un masaje puede ser la manera ideal de crear el ambiente íntimo y sensual más propicio para el encuentro erótico. Además, va aumentando el deseo de la persona, ya que las caricias por todo el cuerpo, pero especialmente centradas en las zonas erógenas van estimulando las terminaciones nerviosas y preparando cuerpo y mente para relajarse, dejar de lado las preocupaciones y abrirse a la experiencia. Esta relajación y estimulación prolongada también aumenta las posibilidades de lograr un orgasmo (o varios) más intenso, por lo que la relación sexual será mucho más satisfactoria.

Cada zona del cuerpo tiene sus propios puntos claves y todas pueden ser estimuladas eróticamente, sólo depende del gusto de cada persona y de la habilidad de las manos que masajean.

La cabeza y el cuello es el lugar donde más tensiones se acumulan, por lo que relajando esta zona se pueden disipar las preocupaciones y preparar una actitud más receptiva para el placer erótico. Las cervicales y las sienes son puntos claves, así como la frente y los pómulos, que mejoran la respiración y la oxigenación. Las orejas poseen una gran cantidad de terminaciones nerviosas y pueden resultar muy sensuales, por lo que hay que acariciarlas con cuidado y sensibilidad.

El pecho, las clavículas y el vientre puede ser estimulados con movimientos circulares que relajan y producen deseo. Los pechos, tanto en hombres como en mujeres, son zonas erógenas y delicadas, que pueden ser masajeados con las manos o cuerpo con cuerpo, lo que puede tener un mayor efecto excitante.

Las extremidades, tanto brazos como piernas deben ser tocados con movimientos ascendentes para mejorar la circulación, poniendo especial atención en los antebrazos y acariciando con cuidado las axilas y la parte posterior de las rodillas, ya que son zonas que pueden producir unas cosquillas muy agradables.

Los pies y las manos, a parte del fetichismo y la erótica que poseen por sí mismos, pueden ser acariciados y estimulados con especial atención, los dedos y los pliegues entre ellos resultan muy relajantes y a la vez producen un gran placer.
La espalda tiende a acumular tensiones, por lo que relajar esta zona es fundamental para disfrutar de un sexo placentero. Descontracturar los músculos y liberar las partes más agarrotadas favorece la elasticidad y evita incómodos dolores o tirones. Es importante masajear ayudándose de los puños, los antebrazos y las muñecas, para una vez relajada la zona pasar a caricias más sensuales, como las que se pueden hacer con los pechos, la yema de los dedos o incluso el cabello.

Lo importante en un masaje erótico es tomarlo con calma, pensar que es una transición entre el estrés y la rutina diaria y el momento íntimo del sexo. Así, con esta preparación sensual que estimula los sentidos y abre la mente, el cuerpo estará más receptivo para el placer sexual.

  

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