Lingam: el masaje de la varita de luz

La palabra lingam denomina el órgano sexual masculino de una forma muy respetuosa pues significa varita de luz. El masaje lingam es básicamente un masaje aplicado a la zona genital masculina. Ahí se sitúa uno de los chakras o punto energéticos y por medio de esta experiencia, buscamos unir la mente, el cuerpo y el espíritu.

A la hora de recibir el masaje lingam, hemos de saber que el objetivo no es el orgasmo sino la conexión del hombre con su parte más sensible, su alma, ahí donde no existen los roles de los sexos.

Llevar a cabo el masaje lingam no necesita de mucha preparación pero quien lo va a realizar sí debe saber el recorrido. Primero, el receptor se tumba de espaldas, de tal forma que pueda ver sus genitales.

La masajista aplica un lubricante y comienza masajeando los testículos y el lingam con mucha suavidad. Sus acertadas manos buscarán ese punto de relajación y desconexión desde el primer momento. Como hemos señalado, el placer sexual no es el objetivo sino la conexión con uno mismo.

Masaje Lingam en Barcelona

Masaje Lingam en Madrid

En el siguiente paso, la masajista pasa al hueso púbico y el perineo. Con movimientos suaves y tranquilos el hombre va ascendiendo de estado. Es entonces cuando ella masajeará el cuerpo del lingam variando la presión y la intensidad.

Aunque el receptor sienta la excitación, debe permanecer acostado, respirando con calma y centrándose en la sensación general de su cuerpo. La masajista ascenderá y descenderá por el cuerpo del lingam variando la energía. Repetirá estos movimientos durante un tiempo hasta empezar a presionar la cabeza del lingam.

Ella evitará el orgasmo si es que ve que se acerca. Rebajará la excitación y retomará el masaje como una experiencia tántrica. Para terminar, la masajista se centrará en el perineo. Ese espacio entre el ano y los testículos, con la intención de estimular la próstata con la mano izquierda mientras con la derecha acaricia el lingam.

Hay masajistas que continúan el masaje por el interior del ano. Desde ahí se estimula la próstata mejor de desde fuera. En todo momento, ella mantendrá el masaje del cuerpo del lingam. Ambas cosas las hace a la vez retrasando tanto como sea posible el momento del orgasmo.

Para la completa experimentación del masaje del lingam, es indispensable respirar adecuadamente. En Occidente la respiración no ha sido valorada mientras que en Oriente es esencial. Si quiere disfrutar de forma plena del masaje, debe ayudarse de la respiración tántrica. Retrasar el orgasmo y unirse a uno mismo o a la pareja es cuestión de la respiración. El aire se debe inhalar lentamente, aguantarlo en nuestros pulmones unos segundos para después exhalar de la misma manera. Y lo más importante, hacerlo a la vez que la masajista o la pareja.

El masaje del lingam se debe practicar con el estómago vacío y en un entorno relajado. La iluminación, música y aromaterapia son cruciales para hacer que la experiencia sea una auténtica conexión con uno mismo.