Masaje del Yoni: El templo sagrado

El Yoni es como se denomina en la corriente del masaje tántrico al órgano genital femenino, igual que al masculino se le llama Lingam.

El espacio o templo sagrado (Yoni), sirve de lugar para abrazar a la varita de luz (Lingam). En la filosofía tántrica, el placer es la forma de llegar a una vida feliz. Los que practican el tantra, entienden la vida como una experiencia placentera y el sexo como la técnica para unirse a la pareja.

El masaje del Yoni es específicamente cómo hacer un masaje tántrico a una mujer. La unión, complicidad, placer y erotismo se unen para brindar a la pareja un tiempo inolvidable además de la experiencia más sensual para acercarse el uno al otro.

Ante todo, y a pesar de la sensualidad de este masaje, pues se trata de centrarse en las zonas íntimas, su objetivo no es el orgasmo, sino potenciarlo y controlarlo para lograr más placer en las relaciones sexuales.

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El espacio o templo sagrado

La mujer se tumba boca arriba y se centra en su respiración. Debe ser pausada y profunda con el objetivo de lograr la relajación. La habitación donde se da el masaje del Yoni debe estar iluminada tenuemente, también podemos poner música tranquila a un volumen bajo; las velas y los aceites de masaje nos ayudarán a conseguir una experiencia mejor.

Ella, como hemos señalado, está tumbada con las piernas abiertas. Se pueden usar almohadas para estar más cómoda y también para ver los genitales sin hacer esfuerzo con el cuello.

El compañero estará sentado entre sus piernas. Con movimientos circulares, suaves y repetitivos, masajeará primero todo el cuerpo evitando las zonas erógenas. Cuando esté relajada, empezará a masajear las zonas íntimas, con tranquilidad y suavidad. El recorrido incluye las piernas, estómago, pecho, clítoris, vagina y ano. Poco a poco, se centrará en el Yoni.

Poniendo un poco de aceite desde el monte de Yoni y dejando que se deslice, se empieza masajeando los labios superiores de arriba abajo con los dedos índice y pulgar y aplicando la presión adecuada que nos debe marcar la receptora.

El lugar sagrado de Yoni es el clítoris, órgano al menos cuatro veces más sensible que el Lingam, de ahí la atención y el cuidado que requiere. Teniendo en cuenta esta extrema sensibilidad, el compañero puede jugar aplicando más o menos presión, siempre en movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj y, luego, al contrario.

Cuando hemos masajeado suficientemente el clítoris, podemos pasar al siguiente punto. Introduciendo el dedo corazón en la vagina y doblándolo hacia la palma de la mano con suavidad, proporcionaremos a nuestra compañera el placer del punto G. Es una zona redondeada que podemos masajear aplicando la presión adecuada. El orgasmo presionando el punto G es el más intenso que una mujer puede alcanzar.

Si la mujer decide no retraer su orgasmo y llegar a él, puede ocurrir que consiga eyacular durante el masaje del Yoni, pues el punto G es el responsable de esta reacción de extremo placer.

Podemos continuar con el masaje dirigiéndonos hacia el ano. Se introduce un dedo con cuidado y sintiendo el ritmo y la presión que podemos aplicar empezaremos con esta fase. El movimiento circular resulta muy placentero para estos músculos y la receptora experimenta una mezcla de excitación y relajación.

El masaje del Yoni es sin duda una experiencia de sensibilidad extrema en la que la mujer no olvidará fácilmente el placer que le ha ofrecido su compañero.